



“Padre Claret” nace por iniciativa y necesidad de la comunidad parroquial, representado por fieles del Inmaculado Corazón de María, alentado por religiosos de la congregación y guiados por el misionero Jacobo Dusso. En 1964 fue autorizada por el Servicio Provincial de Enseñanza Privada bajo el Nro. 178. El equipamiento era completo, con mesitas y sillitas de colores suaves, armarios, una vieja pianola reformada y de color rosa, las puertas y ventanas decoradas con cortinas y las paredes totalmente ambientadas por un religioso Claretiano quien había realizado paisajes como fondo, para luego disponer sobre él personajes movibles, que ofrecían un ambiente acogedor y especial, para brindar a los pequeños un espacio grato en el que permanecerían durante la tarde. El patio contaba con hamacas, sube y baja, tobogán y el infaltable arenero.
En estas instalaciones en marzo de 1964 comenzó a funcionar un Jardín de Infantes, al que asistían los niños del barrio, quienes aportaban una cuota, con lo que se abonaba el sueldo de una docente especializada, que contaba con la colaboración de damas de la Liga de Madres a cargo de la Pastoral, para la asistencia de los pequeños y la atención a las familias.
El aumento en la demanda de matrícula y la importante población escolar fue razón suficiente para pensar en la incorporación de una escuela primaria en marzo de 1966, la que por falta de estructura edilicia funcionaría en salones de la casa parroquial. Con el aumento paulatino de alumnos, la escuela crecía; en el edificio contiguo al Cine Claret (antiguo templo), el que fuera construido para funcionar como Hospital Francés y luego utilizado como casa para postulantes. En las habitaciones se dispusieron las aulas, el amplio patio de la esquina de Paraguay y Viamonte sirvió como espacio recreativo. El Ministerio de Educación en 1968 incorporó la escuela con carácter gratuito y reconoció docentes y luego directora como personal de la misma.
La realidad social marcaba claramente que los alumnos egresaban y comenzaban a trabajar para colaborar con sus hogares, más adelante algunos manifestaban interés por ingresar al nivel secundario, año tras año aumentaba el número de aspirantes a continuar estudios, realidad que en uno años se impuso como efecto de una paulatina modificación del nivel socio cultural y económico de las familias, que optaban por la Escuela Padre
Claret para enviar a sus hijos.
En Virasoro y España se levantó un importante complejo habitacional llamado Empleados de Comercio en el que se concentró el grueso del alumnado. La realidad que se planteaba requería elevar el nivel académico de la escuela, por lo que se personal documentado de las exigencias a las que debían responder los niños para rendir ingresos en las escuelas medias, elevaron paulatinamente el nivel en las propuestas
pedagógicas. Con la colaboración de las familias los egresados hicieron gala de una muy buena preparación, lo que fue ubicando a la Escuela en un lugar de preferencia. En 1969 religiosas Claretianas se trasladaron desde Córdoba para hacerse cargo en lo pedagógico y pastoral.
La matrícula aumentaba y los espacios no, en 1973 se incorporó el turno mañana. Los padres desde el principio ejercieron su protagonismo, apuntalando a los docentes y sobre todo a los niños. Brindaron tiempo, atención, mano de obra, se hacían eco de todas las necesidades que les fuera posible cubrir, desde pequeñas reparaciones edilicias, hasta la colocación de pisos, pintura, mejoras y todo aquello que requiriera mantenimiento. Los festivales y festejos, los eventos para recaudar fondos también estaban a cargo de la Unión Padres como se los llamó desde que se organizaron con Estatutos (elaborados por el Dr. Riol) desde la gestión de las religiosas. El desempeño y los resultados de dicha Unión Padres fue trascendental para la institución, en ella se desarrollaron importantes relaciones humanas que dieron lugar a una verdadera función evangelizadora.
La familias se conocían congregados por las actividades parroquiales o escolares y prolongaban sus encuentros fuera de ellos. Esa fuerza lograda por el encuentro, fue aprovechada por el Padre Jacobo Dusso, quien nuevamente destinado a Rosario después de algunos períodos de ausencia, se lanzó a la aventura de brindar a esa comunidad educativa un nuevo y moderno edificio.
Esta fue una buena oportunidad para encauzar entusiasmo y esfuerzos, hasta el Padre Eugenio Pizzio participó junto a Dusso y algunos padres, en la tarea de recuperar ladrillo por ladrillo de las gruesas paredes del viejo edificio, que se demolía para dar lugar a nuevas y renovadas instalaciones, las flamantes paredes crecieron rápidamente, y en poco tiempo por calle Viamonte al 1561 se ingresaba a un amplio patio, rodeado de aulas amplias e iluminadas.
Estaba previsto un ala para el jardín de Infantes con patio y baños independientes aulas en planta baja, Dirección y Administración, la planta alta se habilitó como un ambiente único abarcando todo el frente de Paraguay, ese gran salón fue muy bien aprovechado por lo especioso e iluminado para distintas actividades, clase de Educación Física, espectáculos de teatro, almuerzos, conferencias, actos escolares, graduaciones, etc. ... Años más tarde la obra fue retomada, en esta etapa se hicieron los tabiques en dicha planta alta, quedando sí incorporados ocho salones y baños. Un amplio salón que actualmente está destinado al taller de carpintería y sobre él la sala de informática, inaugurada en 1994 con once máquinas y sus impresoras, a cargo de docentes
especializadas. La constante evolución de la escuela no pasó desapercibida, lo que atrajo familias interesadas en una formación integral para sus niños. La conducción se preocupó por ofrecer cada vez más y mejores condiciones para elevar su nivel académico. Egresados del ciclo primario, hicieron gala de muy buena preparación y formación para continuar estudios secundarios e incorporarse a prestigiosos colegios de la ciudad que le ofrecían ingreso a enseñanza media.
La población escolar comenzó a recibir hijos de ex-alumnos lo que provocó reencuentros con docentes, directivos y auxiliares que aumentaban en número pero mantenían su estabilidad en el lugar de trabajo.
La formación cristiana y el fermento del espíritu Misionero estuvo abonado por religiosos, aspirantes (de la congregación Claretiana y de María Auxiliadora) y catequistas, junto con docentes y padres.
Llegando a la tercera década y ya registrada con el Nro. 1.178, independizó al Jardín de Infantes Nro. 1.424 que pudo reorganizarse con autonomía incorporando al primer Directivo surgido de Escalafón por Concurso Interno.
La evolución fue integral, la enseñanza adquirió características particulares, se jerarquizó la creatividad, la reflexión, el pensamiento, la libertad responsable, la atención personalizada, la acción participativa, el espíritu democrático y la conciencia de que en nuestra identidad como creyentes estamos enseñando una concepción de vida, una jerarquía de valores, sin descuidar el acompañamiento psicológico que desde el nacimiento de la escuela estuvo a cargo de profesionales especializados. El incremento de áreas especiales creó la necesidad de incorporar docentes especializados como música, dibujo, educación física, actividades prácticas, taller y computación. Con la implementación de la Ley Federal de Educación, se autoriza la continuación del Tercer Ciclo de la EGB, con un 8vo año en 1999 y en el año 2000 se completa con dos divisiones de 8vo. y dos divisiones de 9no año. Con el objetivo de dar respuesta a los pedidos de las familias y asumiendo una opción fundamental dentro de la familia claretiana, como son los jóvenes, se inaugura en marzo del año 2001 el nivel polimodal, posibilitando el acompañamiento así de nuestros alumnos desde los 2-3 años hasta los 18 años.
La demanda social y geográfica exigió una acomodación de la institución que se evidenció en los siguientes aspectos, la reestructuración del edificio escolar respondiendo a todas las necesidades, reubicación de las secciones según los ciclos; el acompañamiento permanente y silencioso a las familias para que asuman el desafío de la formación humana y cristiana de sus hijos. A través del proceso de educación en la fe, se facilita la integración al ámbito parroquial de alumnos y ex alumnos.
También la población escolar estable en todos sus niveles, consolidando la comunidad educativa, una ampliación notoria de la base laboral incorporando nuevos docentes, en un marco cierto y eficaz de estabilidad.
La Conducción está a cargo de un Consejo Asesor delegado por la Congregación, compuesto por la Representante Legal y el directivo de cada nivel, Inicial, EGB y Polimodal.